El Range Rover Sport interpreta de forma muy personal la incomparable posición de conducción elevada del Land Rover, reinventando la relación entre el conductor y el vehículo. Aprovechando las ventajas de la incomparable visión del Land Rover e incorporando la exclusiva cabina del Range Rover Sport, el conductor está perfectamente situado para interactuar con el entorno que le rodea, dentro y fuera del vehículo, gracias al amplio perfil envolvente del salpicadero y de la consola central elevada. El resultado es que, por primera vez, un todoterreno adopta la serena compostura de un deportivo.